Las marcas ya no mandan (tanto)


El debate sobre el poder de la marca frente a los consumidores y viceversa no es nuevo, lleva años instaurado. Es innegable que existen marcas con una capacidad de influir en el consumidor inimaginable. Pero, ¿realmente eso lleva a poder controlar al consumidor?

En mi opinión esto no es así. Con la aparición de Internet, los consumidores han acelerado a paso de gigante sus formas de comunicación y su relación con las marcas. Han perdido el control, ahora las marcas deben mimar mucho más a los consumidores. El camino a seguir para mantener esta influencia se basa en una relación de tú a tú, siguiendo un modelo de comunicación bidireccional simétrico.

A día de hoy las marcas no solo deben responder en cuanto al producto o servicio que venden, sino que para ser líderes tienen que crear un feeling con ella, una relación similar a las relaciones interpersonales. Para esto las firmas están utilizando la web como vía de canalización de toda esta información. Gracias a las comunidades virtuales, las redes sociales y demás herramientas de la web 2.0, se está agilizando este proceso.

Lo que aún así es innegable es el poder que muchas marcas siguen teniendo frente al consumidor, pero lo que es seguro es que ya no todo vale. Durante años algunas marcas han abusado de su posición dominante para bajar la guardia en cuanto a su producto o los servicios que lo rodean.

En sectores como la alimentación, las marcas están sufriendo más que en otros campos el emborrachamiento de poder. El auge de las marcas blancas ha hecho que muchas de las enseñas tradicionales hayan visto ocupado su nicho de mercado, ante lo que se han tenido que poner las pilas con promociones, acciones de fidelización… Esto lleva a una reflexión, ¿han estado abusando de los consumidores?